Museo de Historia Natural de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas (MHNUD)

El Museo de Historia Natural de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas (MHNUD) se inscribe en una profunda tradición de exploración naturalista que, desde el siglo XIX, ha buscado documentar la riqueza de la vida en los trópicos. Entre los momentos más influyentes que inspiran esta labor se encuentra el célebre viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, emprendido por Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland entre 1799 y 1804, cuyos recorridos por Venezuela, Colombia, Ecuador y Perú sentaron las bases de la geografía moderna, la ecología y la biogeografía.

Décadas después, en 1876, nuevas expediciones científicas volvieron a recorrer los Andes y los valles neotropicales. Aunque no estuvo presente físicamente, el artista Édouard Riou —famoso por ilustrar las novelas de Julio Verne y obras de divulgación científica como La Tierra antes del diluvio de Louis Figuier— produjo una serie de grabados a partir de los cuadernos de campo de quienes hicieron las expediciones. Estas ilustraciones dan cuenta de la vida científica en terreno: escenas de selvas exuberantes, cacerías de cóndores, laboratorios al aire libre, e incluso el montaje de colecciones botánicas en Chipaque, Cundinamarca. Una de estas imágenes retrata el paso del Boquerón, punto de transición entre Bogotá y el páramo de Sumapaz, lugar que 124 años más tarde volvería a ser escenario de una nueva expedición, esta vez desde la Universidad Distrital.

Fue precisamente en ese entorno —el páramo de Frutas, en Chipaque— donde, el 30 de julio de 1999, investigadores del recién conformado Grupo de Investigación Biodiversidad de Alta Montaña recolectaron el primer ejemplar que daría origen a las colecciones del museo: un roedor andino (Nephelomys childi) registrado bajo el número MHNUD001. Esta recolección, producto de un estudio sobre dinámicas de movimientos de fauna silvestre con apoyo de la Secretaría Distrital de Ambiente (entonces DAMA), marcó el inicio formal de este acervo museológico.

Este ejemplar constituyó el punto de partida institucional del MHNUD. Paralelamente, las colectas del profesor José Cely se incorporaron los primeros especímenes para la colección herpetológica, provenientes de sus investigaciones personales. Así, se fue consolidando lo que hoy es una de las infraestructuras científicas más importantes de la Universidad Distrital. Desde entonces, el museo ha sido nutrido por 384 expediciones en 19 departamentos y 149 municipios, y ha dado forma a tres grandes colecciones: mastozoología, herpetología y ornitología.

Sin embargo, el MHNUD trasciende el papel de repositorio de colecciones científicas, consolidándose como un espacio dinámico de investigación, formación e innovación. En sus instalaciones se han desarrollado múltiples investigaciones, incluidas tesis de pregrado y posgrado, que abarcan desde la validación de técnicas anatómicas aplicadas a vertebrados, hasta estudios genéticos basados en el banco de tejidos del museo. También se han realizado revisiones taxonómicas, asesorías a instituciones para la solución de problemáticas relacionadas con el monitoreo de fauna silvestre, estudios etológicos y reproductivos, así como proyectos ex situ e in situ orientados a la conservación. Estas investigaciones han generado análisis ecológicos con impacto directo en la toma de decisiones para la gestión de la biodiversidad.

Además, el museo es hoy escenario de formación para nuevas generaciones de investigadores, a través del Semillero de Investigación en Conservación y Ecología de Mamíferos Neotropicales (SICOM), adscrito al grupo BAM. Este semillero constituye una verdadera escuela para futuros expedicionarios, mastozoólogos y estudiosos de la biodiversidad, quienes se forman en contacto directo con las colecciones y con el territorio.

El MHNUD guarda y produce conocimiento. Cada ejemplar preservado cuenta una historia: de una especie, de un paisaje, de un encuentro entre ciencia y comunidad. Es un lugar donde la Universidad Distrital materializa su compromiso con la vida, la educación y la conservación, tejiendo una continuidad entre las antiguas expediciones naturalistas y las búsquedas contemporáneas por comprender y proteger la diversidad biológica del país.

La arquitectura del MHNUD. Un pasado resignificado: el MHNUD florece en la Aduanilla de Paiba

 

La arquitectura del MHNUD. Un pasado resignificado: el MHNUD florece en la Aduanilla de Paiba


Al caminar hoy por los pasillos de la sede Aduanilla de Paiba de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, cuesta imaginar que este emblemático espacio bogotano fue, durante décadas, el matadero municipal más importante de la ciudad. Allí donde una vez colgaron reses y se gestionó el comercio de carne para la capital, hoy se respira conocimiento, memoria y futuro.

Tras una profunda transformación arquitectónica y simbólica, este lugar pasó del sacrificio animal al cultivo del pensamiento. Primero llegó la Biblioteca Central de la Universidad Distrital, una joya cultural nacida en 2009 que convirtió antiguos corrales en salas de lectura. Luego, se consolidaron otras presencias vitales de la universidad: laboratorios de investigación, programas académicos y espacios de encuentro para estudiantes y docentes.

Y ahora, en un giro tan poético como reparador, el recinto ha abierto sus puertas al Museo de Historia Natural de la Universidad Distrital (MHNUD). Este traslado no solo representa un crecimiento físico del museo, sino una resignificación histórica profunda: el lugar donde alguna vez se fragmentó la vida para abastecer a una ciudad, hoy alberga las huellas, formas y saberes de la vida silvestre que la ciudad olvidó conservar.

El MHNUD, fundado a partir de una expedición al páramo de Frutas en 1999 y gestado desde el Grupo de Investigación Biodiversidad de Alta Montaña, llega a Paiba como una institución universitaria madura. Sus colecciones científicas de vertebrados (mamíferos, aves, anfibios y reptiles), su banco de tejidos, sus micropreparados y sus registros de campo se integran ahora en un espacio patrimonial con vocación de centro de cultura, ciencia y diálogo con la sociedad.

La coexistencia entre la Biblioteca y el Museo en un mismo complejo no es fortuita: libros y especímenes son dos formas de archivo, dos maneras de narrar el mundo. Uno con palabras, otro con pieles, huesos, alas, esqueletos y rastros. En conjunto, ambos ofrecen a la ciudadanía un espacio abierto para pensar, investigar y maravillarse con la diversidad biológica y cultural del país.

Desde su nueva sede, el MHNUD impulsa actividades académicas y de proyección con semilleros como el de Conservación y Ecología de Mamíferos Neotropicales, y extiende una invitación abierta a todos los grupos de investigación de la Universidad —en ciencias naturales, biología, ecología, genética, pedagogía, humanidades o artes— que se sientan convocados por el asombro ante la belleza de la vida, la diversidad de los organismos y la necesidad de comprenderlos y conservarlos. En Paiba, el museo desarrolla visitas educativas, exposiciones, laboratorios interdisciplinarios, espacios de formación con enfoque territorial y alianzas con comunidades rurales e indígenas. Paiba no es solo un nuevo edificio: es una posibilidad para ampliar el alcance social y pedagógico del museo, para tender puentes entre universidad y ciudad, entre ciencia y sensibilidad, entre memoria, creatividad e innovación.

El traslado del museo a Paiba es una victoria simbólica: es pasar del lugar donde la vida se terminaba, al lugar donde hoy se cuida, se estudia y se celebra la vida. La Universidad Distrital, al hacerlo posible, ha reafirmado su compromiso con la historia, con Bogotá y con las futuras generaciones.